"TRANSPARENTE"
No existen las formas, solo la necesidad de buscarlas. No existe el tiempo, sólo la pátina que cubre de verdad.
El tiempo impone su razón, la obra surge de la nada...
El reto de enfrentarme a un espacio aparentemente abandonado es el revulsivo de la búsqueda de las formas, estas tienen su vida propia, crecen y nos dan más de lo que les pedimos.
Desconocer como afrontar la producción artística, con las ventajas que nos hace sabernos en un espacio abandonado, sugiere ese punto creativo que nos aportan las limitaciones, cualesquiera que sean.
Como planteamiento inicial, la nada. Como recursos materiales, ninguno. Premisas esenciales para crear algo, algo ligado al lugar que lo genera.
Sólo partiendo de lo materiales o de los recursos espaciales de cada uno de los lugares intervenidos, es posible que la obra esté ligada a ellos.
No es el crear por simple estética. Es el hacerlo por la casi obligación de dar otra visión de un espacio, la personal. No es el dejar una impronta personal en el lugar, es el hacer tan solo un acto efímero de creación en el mismo, emulando a quienes antes hicieron un acto de vida en éstos y ya no hay sino el recuerdo.
Es evidente que cada lugar nos sugiere algo, la dificultad de buscarlo es la necesidad de crear, de ver algo que nos satisfaga estéticamente. Pero no puede quedar simplemente ahí, el proyecto tiene que nacer de una simbiosis momentánea entre lugar y obra, aportando también ella y funcionado de manera que la obra pueda después desligarse del lugar y mantener la esencia de éste.
Generamos formas. Éstas crecen y se apoderan de los espacios. Surge entonces la necesidad de hacerlas tener vida propia. Experimentar.
Tras la primera toma de contacto y siguiendo la base y las pautas que de ella surgen.
Trato con mi obra de hacer una reflexión estética y vital del lugar, realizando una descontestualización y una posterior obra de taller.
En el caso de “Carne: Materia prima” es el proyecto “Transparente”. Un elemento que ha perdido su utilidad (tiras de plástico que fueron puertas de cámaras frigoríficas) en el lugar de la intervención, es el que da pie a crear la obra, empieza a hablar en su propio lenguaje e interacciona con el edificio intervenido; las transparencias, el ondular de sus formas, la capacidad de limitar espacios, la propia herida que la suciedad ha dejado en ellas como imborrable huella del tiempo, su pátina.
El objeto y sus recursos plásticos son tratados desde una intencionalidad estética por diferentes estancias del edificio en el que se realiza la intervención.
Los resultados son los que generan la necesidad de proseguir en la investigación de sus posibilidades.
¿El objeto de esta intervención? Claro esta, ninguno. Al menos a priori, pues limitar la evolución de la obra a las ideas preconcebidas de la escultura tradicional sería caer en el error de adecuar la creación al espacio, invadirlo. No permitir que sea éste quien con fisionomía y sus materiales se recree a sí mismo.
¿El resultado que se busca? Todos. Desde las formas que surgen será interesante ver como la obra nace y crece para después buscar su evolución en el taller, desligándose de los materiales y lugares que la han originado y buscando en la esencia de lo que se ha generado una nueva interpretación de la misma.
Por lo cual el proyecto puede concluir con dos ideas paralelas y no necesariamente con puntos en común. Ver como un recurso material tiene diferentes o iguales comportamientos estéticos en distintos espacios, y analizar la esencia y particularidad de cada lugar intervenido en una obra de taller.
"Transparente 1"


"Transparente 2"






